YOGA MENTAL YOGA DE LOS SUEÑOS

La finalidad del Yoga, es relacionar al hombre con lo divino. El conocimiento más profundo es revelado al Yogui, únicamente, cuando está preparado para recibirlo. Quienes enseñan Yoga a los no preparados sufrirán en la próxima encarnación severas penalidades. Las enseñanzas ocultas en fragmentos, que a propósito nos han dejado los Grandes Iniciados, han sido, frecuentemente, tomadas y alteradas por ciertas organizaciones, que debían haberlas mantenido como sagradas y haber respetado el original. Tales organizaciones se han apropiado y después modificado las enseñanzas, a fin de fortalecer sus propias creencias personales y estas transcripciones falsas han sumergido el mundo en la oscuridad que existe actualmente.


El Yoga demuestra que el universo visible no es más que la contraparte ínfima de otro ya sublimado, él cual concede a quienes lo perciben juventud y felicidad eternas. Todo cuanto vemos en torno nuestro es ilusorio, es una simple hoja de un árbol más grande; la mente de la gente está prisionera y sujeta a su propio mundo de ilusión y mentira. Yoga guía al Yogui a trascender éste universo finito para percibir la realidad en las profundidades de la Naturaleza, la mente de Brahma que dirige y guía todas las cosas. Muchas organizaciones de yoga, especialmente las americanas, afirman que la manera de desarrollar los poderes internos, es el uso de lo que se conoce como poder de la voluntad consciente. Tales organizaciones afirman a bombo y platillo que, la mente objetiva puede demandar y recibir cosas, impresionando, por medio del poder de la voluntad, la mente subconsciente. En los estados más profundos de meditación yoga, el Yogui dirige los fenómenos, pero no los quiere (en el sentido que la gente entiende el término) sino que emplea la conciencia de la Realidad en él para desprenderse de todo poder personal. Por tanto, en las escuelas más elevadas de Yoga, la palabra voluntad, rara vez se usa en referencia a la mente objetiva. No es mi deseo perturbar la fe de nadie, pero sugiero que si la persona aprende a pensar interiormente y encuentra al Maestro que le guíe hasta su propio reino de los cielos, podrá leer en él los libros originales de los Grandes Yoguis de antaño, los cuales no han sido alterados por los egos farsantes, ni deformados por el mundo de ilusión de Maya.