En Gurú Yoga, la vida del discipulo esta supeditada a la labor del Maestro. La evolución del discípulo se fundamenta en un largo proceso de construcción, para una final destrucción, de orden para un posterior desorden, de desarrollo de ciertos procesas rítmicos, a fin de romperlos y luego obligar al antiguo ritmo a que ceda su lugar a otra nuevo. Aquello que el ego ha tardado muchos cientos de vidas en establecer como cierto, no será fácilmente alterado, cuando el Maestro actuando en la conciencia inferior trate de efectuar un cambio.
El cambio de polarización auspiciado por el Maestro, del cuerpo emotivo o astral, al cuerpo mental, de éste al plano de las causas y, más tarde, a la la Trinidad del Espíritu, implica sin remedio un tiempo de gran dificultad, de violento conflicto, tanto interior como con el medio ambiente, de sufrimiento intensísimo y de aparente oscuridad y desintegración; todo esto caracteriza la vida del chela o del discípulo.
Para pasar este proceso con rapidez, no se debe de fijar la atención en nuestra pequeña y miserable vida. Debemos meditar sobre el Chakra del corazón, imaginar Anahata, como un loto dorado y cerrado. Al pronunciar el nombre del Guru, se debe visualizar este loto expandiéndose lentamente, hasta ver el centro o vértice interno como un radiante remolino de luz eléctrica, más azul que dorada. Crear allí la imagen del Guru, en materia etérica, emocional y mental. Esto implica una profunda introspección de la conciencia. Cuando la imagen esté totalmente formada, cantar otra vez suavemente con la respiración el nombre y, con un intenso esfuerzo del Chakra Manipura, la voluntad, interiorizarse aún más y armonizarse con el Chakra de mil pétalos de la cabeza, Sahasrara, el Chakra de la Conciencia causal. Debe realizarse este proceso de forma gradual, logrando una actitud de serenidad y devoción perfectas. Esta práctica es la perfecta meditación que revelara el fuego de Kundalini. Esta visualización conduce al discípulo a la presencia del Maestro.
La constancia será premiada por el Maestro con la enseñanza de las antiguas técnicas para invocar a los Devas durante la meditación. El Gurú solo enseñara las fórmulas que ponen a los Elementales inferiores bajo el control del hombre a aquellos a los que haya probado con anterioridad; no se puede confiar tal poder a los humanos corrientes, la mayoría está movida por deseos egoístas, y lo utilizaría para sus propios fines.
Los Maestros de la Gran Logia Blanca creen que los riesgos que resultan del escaso conocimiento son mucho mas pequeños que los del excesivo conocimiento, y que el avance del humano puede ser entorpecido mas negativamente por la errónea aplicación de los Siddhis o poderes adquiridos por futuros magos negros, que por la ausencia de conocimiento, con la que no se engendra Karma.
De este modo, el Gurú, trasmitirá los Siddhis o poderes y ayudara a desarrollar las facultades en cada vehículo o cuerpo. El Maestro sólo alienta a aquellos que son dignos de confianza. ¿Qué tipo de confianza? Aquellos en los que se puede confiar porque piensan en función del grupo y no del yo. Aquellos en los cuales se puede confiar porque únicamente usaran la sabiduría adquirida, acerca de las mentes, de los Elementos y del karma de sus semejantes, para ayudarlos en forma positiva nunca con fines egoístas; aquellos en los que se puede confiar porque usaran los poderes ocultos solo y únicamente para acelerar la evolución y para el correcto discurrir de los esquemas evolutivos, en todos los planos, tal como lo han proyectado los Grandes Maestros desde antiguo.
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