Respira profunda y lentamente tres veces. Imagina que te encuentras en el mar, bajo un cielo nítido y azul, visualiza cómo toda la ansiedad y turbulencia mental, que has experimentado con anterioridad, se concentran en tu propio interior, en la forma de una piedra.
Deja que el viento y el agua erosionen esa piedra, desgastándola gradualmente. La piedra se hace pequeña, más y más pequeña y desaparece… Siente ahora cómo la ansiedad se ha esfumado también y cómo tu mente recupera la lucidez y la calma de un Maestro Yogui .
Introdúcete en el mar y contempla cómo tus problemas se funden como el hielo. Deja que tu cuerpo flote libremente en el agua cálida, contempla la puesta del sol , permite que esta sensación reconfortante se desplace como una ola que lame tu cuerpo, arrastrando cualquier tensión. Déjate llevar por el mágico vaivén que avanza y retrocede cada vez más lento, cada vez más lejos, más y más lejos entre perfumes y espumas doradas…
Concéntrate en tu ombligo, siente cómo se manifiesta en él el movimiento ascendente y descendente de la respiracion respiración. Piensa en la palabra “arriba” a cada inhalación y en la palabra “abajo” a cada exhalación.
Concéntrate en tu ombligo, siente cómo se manifiesta en él el movimiento ascendente y descendente de la respiracion respiración. Piensa en la palabra “arriba” a cada inhalación y en la palabra “abajo” a cada exhalación.
Escucha hacia adentro, espera, ahí están los sonidos y ritmos de los órganos y los chakras de tu cuerpo, tus entrañas mecidas por la suave brisa de la respiración . Escucha como si estuvieras escuchando la música más maravillosa, deja tu lengua relajada, recostada suavemente, suspendida con tu mandíbula inferior.
Percibe tus pensamientos como si fuesen pájaros que trinan en el jardín de tus sueños, en una lánguida tarde de siesta en el verano; los oyes en la distancia, lejanos, irreales. Son un simple ruido en el cráneo, al que no prestas ninguna atención. Ha llegado el momento en que desaparecen por sí solos.
Visualiza una charca turbulenta y fangosa removida por la mano de tu niñez. Remueve el barro con frenesí, remuévelo. Cesa ahora de removerlo y observa cómo el barro se hunde hasta el fondo y las aguas se tornan inmóviles y limpias cuando nadie las agita…
"Canto lejano de ruiseñor. El día de hoy también llega a su ocaso.
Viento del atardecer. Se ondula el agua alrededor de la garza."
Viento del atardecer. Se ondula el agua alrededor de la garza."