Gurú Yoga, el yoga del Maestro Espiritual

Guru YogaLa relación del discípulo con el Gurú no es una relación de amistad ni de conversación cortés entre personas educadas (hipocresía). Un verdadero Guía espiritual nunca es solo un maestro de pensar, sino de actuar, ya que, en realidad, no es por el pensamiento ni por el razonamiento discursivo que uno puede conocerse a sí mismo.

Tu Gurú es aquél cuya sola presencia te transforma. No es aquél que te guía por la expresión sino el que penetra por la alusión espiritual; no es aquél que te invita a su puerta sino el que te levanta el velo que te separa de Él; no solo te dirige por las palabras sino que te transforma por su estado espiritual; es aquél que te libera de las pasiones para introducirte en la casa del Maestro de los Mundos; es aquél que no deja de pulir el espejo de tu corazón hasta que en el se irradian las luces de tu Señor; el te eleva hasta Dios y cuando tu te elevas, él te transporta hacia Él, no cesa de vigilarte y guardarte hasta que te pone en Sus manos; él te introduce en la luz de la Presencia Divina y te dice: "He aquí a tu Señor”.

Tanumânasî meditación en postura de loto. Yoga en la naturaleza. La relación que une al Gurú con su discípulo es sutil y tiene un carácter extremadamente delicado. El Gurú es un santo que ha sido escogido para llamar y guiar a los hombres sobre un camino de retorno hacia nuestro Creador, es decir, de retorno hacia nuestra naturaleza más profunda. Para que una persona pueda cumplir esta función se hace necesaria una doble condición: que a su vez haya recibido de otro Gurú el secreto espiritual y, al mismo tiempo, haya recibido la confirmación divina de la autorización para enseñar. Una cadena espiritual ininterrumpida liga a todos los Guías auténticos. Hombre anulado a sí mismo pero subsistente por Dios, el Gurú es, ante todo, un educador espiritual: es el mediador perfecto que nos pone en contacto con esa realidad divina de donde somos originarios pero de la que hemos perdido la percepción.

El Gurú es un ser realizado, nos transmite los medios de despertar nuestro corazón. Renovando esta percepción del corazón, reencontramos el verdadero sentido de nuestra existencia. Reencontramos el amor de la Creación a través de sus múltiples caras que hablan de una sola y misma Realidad. Lo que nos impide hoy en día sentir todo esto es la tiranía de nuestro ego ya que él mismo se ha autoproclamado nuestro actual maestro. Es él el que dicta nuestra conducta, que nos lleva a actuar o no actuar. Es él el que tiende a juzgar cada cosa, no en función de lo que ella es verdaderamente sino de lo que le puede aportar en vistas a su interés propio. Es él el que por miedo, rechaza y desecha lo que no está acorde con su visión, todo lo que no conoce o no domina. Es él el que desea y codicia y toma por la fuerza aquello que no le pertenece; nada nos gobierna tanto como la ilusión producida por el ego. Entre las cosas que mantienen al hombre alejado de Dios esta, sobretodo, el miedo de perder aquello que tiene y el deseo de obtener lo que no tiene.

Es a partir de un pacto iniciático cuando el corazón del Gurú y el de su discípulo están ligados por un lazo invisible que permite al primero transmitir al segundo el secreto del cual es depositario. La ciencia que emana de este íntimo contacto se desvelará progresivamente, no como un saber teórico, sino, sobretodo, bajo la forma de una degustación íntima que cada vez es más profunda e intensa. Generalmente, esta apertura opera sin que el discípulo sea plenamente consciente que ella proviene de su Gurú puesto que es de lo más profundo de su ser de donde surgirá el despertar a una nueva conciencia. No se trata de ideas o sentimientos, sino verdaderamente de percepciones interiores.
"... en la serenidad dichosa, descanso en mi choza de paja, abandonados el ronzal y la fusta".